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La curvatura anormal de la columna, conocida como escoliosis, es una enfermedad que puede presentar varias formas dependiendo en qué etapa de la vida aparezca.

En la infancia encontramos la escoliosis de inicio temprano (early onset scoliosis, EOS), que está vinculada a deformidades o defectos congénitos en la formación de las vértebras. Son escoliosis complejas que requieren de intervenciones relativamente tempranas para evitar la rápida progresión de la deformidad. Y en la edad adulta tardía, aparece la escoliosis degenerativa del adulto (adult degenerative scoliosis, ADS o adult spinal deformity ASD), que afecta principalmente a la región lumbar, es mucho más frecuente en mujeres y ocurre como consecuencia de una inestabilidad crónica secundaria a degeneración vertebrodiscal por artrosis.

Pero la escoliosis más conocida es la escoliosis idiopática del adolescente (adolescent idiopathic scoliosis, AIS). Esta suele aparecer a partir de los 9 años, aunque el diagnóstico frecuentemente se retrasa hacia los 12 o 13 años y tiende a progresar hasta que se completa el crecimiento esquelético. Dependiendo del grado de curvatura, existen distintas alternativas de tratamiento. Desde no precisar tratamiento alguno (curvas menores de 30º), pasando por el uso de corsés (curvas de hasta 45º), hasta la necesidad de cirugía, en curvas de más de 45º dependiendo del estado de maduración ósea y de los síntomas físicos o psicológicos presentados.

En las curvas inferiores a 30 o 35 grados, el ejercicio es un aliado crucial del tratamiento y muchas veces suficiente para evitar que progresen. Cuando se consigue estabilizar la progresión y no aparecen síntomas durante la adolescencia, tampoco es probable que aparezcan síntomas posteriormente, salvo quizá en la edad adulta tardía, cuando la columna degenera y se hace patente la asimetría de cargas derivada del desequilibrio existente en las vértebras. Es en esta fase cuando pueden aparecer lumbalgias mecánicas por sobrecarga asimétrica de las articulaciones interapofisarias o ciáticas por cierre de los agujeros de conjunción por donde las raíces nerviosas salen de la columna para formar el nervio ciático

A partir de determinados grados de curvatura (35-45 grados), puede ser útil el uso de corsé. Existen los corsés de uso exclusivamente nocturno, como el corsé Providence, y corsés de uso diario (normalmente 23 horas) como el Boston o el Cheneau. Estos dispositivos tienen el objetivo de detener la progresión de la curva, aunque no siempre lo consiguen. Cuando no es posible frenar la desviación y se sobrepasa el límite de 45-50 grados habiendo síntomas presentes o riesgos notables para el futuro, la cirugía será una opción adecuada.

La escoliosis idiopática del adolescente no se puede revertir por medios farmacológicos o físicos. Podemos trabajar para detener o retrasar la progresión, pero el hecho de que la causa final sea desconocida dificulta el tratamiento médico. De hecho, hay muchos factores implicados y el único fácil de prevenir es el efecto de la deficiencia de vitamina D, cuya corrección contribuye a frenar la progresión de la enfermedad según algunos estudios.  Ante un diagnóstico de escoliosis en la adolescencia, es recomendable bien una exposición adecuada al sol, o bien la suplementación con vitamina D3 vía oral en aceite o gel caps.

El proceso de la escoliosis consiste en una tendencia rotacional de las vértebras que deforma la columna. Cuando la columna ha adquirido esa deformidad como consecuencia del desequilibrio de fuerzas que sufre en su eje, este proceso no se puede revertir por medios conservadores. Esta progresión es más notable durante el crecimiento esquelético y tiende a detenerse naturalmente cuando cesa dicho crecimiento. No obstante, aunque se detenga, puede continuar progresando más adelante en la edad adulta, cuando se suma el proceso de degeneración natural que todas las personas sufren con la edad.

Durante la juventud, una adecuada estabilidad lumbopélvica puede contribuir a limitar la progresión de la escoliosis. Sin embargo, a partir de la sexta década de la vida o incluso antes, los individuos se vuelven más susceptibles a deformidades, debido a factores como la osteoporosis, disrupción ligamentosa o escaso desarrollo muscular por inactividad, condiciones que permitirán la aparición de síntomas que, con la misma curva nunca tuvieron lugar en la juventud; o incluso el avance de la deformidad.

Si está preocupado por el progreso de su escoliosis y qué tratamiento podría ser la mejor opción para abordarlo, desde Iespalda ofrecemos una segunda opinión médica con el Dr. Ferrández. Puede acceder a esta opción en la sección de tratamientos de nuestro blog.