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La artroplastia discal lumbar representa una técnica innovadora en el ámbito de la cirugía de columna vertebral. La palabra «artroplastia» deriva de los términos «artro» (articulación) y «plastia» (sustitución o remodelación), lo que refleja su propósito de reemplazar el disco intervertebral afectado.

Al igual que en la artroplastia de cadera, donde se reemplaza la articulación de la cadera con una prótesis artificial, en la artroplastia discal se procede a sustituir el disco afectado en su totalidad. Esta intervención se ha de realizar necesariamente mediante un abordaje anterior, ya sea en la región cervical o lumbar. Esta vía de acceso proporciona una visión directa del disco desde el frente, lo que facilita su extracción completa y la colocación de la prótesis.

Existen diversas prótesis diseñadas para la artroplastia discal, cada una con características específicas cuyo rango de movilidad puede estar más o menos restringido. Algunas consisten en dos platillos articulados, simulando una especie de rótula metálica, lo que permite una movilidad únicamente restringida por las restantes estructuras naturales del paciente. Otras prótesis incluyen un material intermedio, como silicona o fibras cruzadas, que tratan de imitar la elasticidad natural de un disco sano, añadiendo limitación a los rangos de movimiento, lo que es adecuado en casos de inestabilidad previa.

Es importante tener en cuenta que la artroplastia discal está indicada en ciertos casos y presenta limitaciones. No es una solución universal para todos los problemas de columna. Por ejemplo, si existe una degeneración significativa en las articulaciones posteriores, la colocación de una prótesis discal puede no ser beneficiosa, ya que no aborda la condición subyacente de las estructuras posteriores. 

En estos casos de degeneración extrema, donde la movilidad excesiva puede aumentar el dolor, la mejor opción puede ser la inmovilización de la articulación. La artroplastia discal está principalmente indicada en pacientes más jóvenes, generalmente menores de 60 años, cuyas estructuras articulares y ligamentosas aún conservan cierta integridad y serán buenas receptoras. 

Es crucial evaluar la estabilidad del segmento vertebral antes de optar por la artroplastia discal. Si el segmento es completamente inestable, la colocación de una prótesis móvil puede aumentar el dolor en lugar de aliviarlo. En estos casos, una fijación rígida con tornillos y barras puede ser más apropiada que una cirugía. 

Es importante comprender que la inmovilización de uno o dos discos apenas afecta el movimiento global del cuerpo a largo plazo. Si bien puede haber una ligera restricción en la flexibilidad, esto rara vez afecta la capacidad del paciente para llevar a cabo sus actividades diarias.

La artroplastia discal lumbar es una opción viable en el tratamiento del dolor de espalda, pero debe considerarse cuidadosamente en función de las necesidades y características individuales de cada paciente. La decisión entre la colocación de una prótesis y la fijación rígida debe basarse en una evaluación exhaustiva del caso, priorizando siempre el bienestar a largo plazo del paciente. Si está interesado en una segunda valoración médica antes de someterse a esta cirugía, en iespalda contamos con la opción de teleconsulta con el Dr. Ferrández. Puede acceder a esta opción en la sección de tratamientos.