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La discopatía degenerativa es el proceso natural que afecta a todos los discos espinales a medida que envejecemos. A partir de los 25 años, los sistemas de regeneración del cuerpo comienzan a disminuir su eficacia, lo que conduce a un progresivo deterioro de los discos intervertebrales. El concepto de degeneración a menudo suele ocasionar confusión, ya que los pacientes lo asocian erróneamente con enfermedades degenerativas neurológicas. Sin embargo, la discopatía degenerativa es una condición natural y normal que implica el desgaste progresivo de los discos espinales. 

Cuando se produce la degeneración discal, el disco pierde su hidratación natural, lo que se refleja en resonancias magnéticas por el cambio de color de blanco a negro. Esta pérdida de hidratación conlleva una disminución en la capacidad de amortiguación del disco, lo que a su vez aumenta la carga sobre las articulaciones adyacentes. Como resultado de la degeneración pueden surgir dos tipos de patología: por una parte el dolor puramente mecánico derivado de la incapacidad del disco para absorber impactos, los cuales van a sobrecargar la articulación; y por otra, la posibilidad de ruptura del disco, lo que puede dar lugar a una hernia discal.

Al producirse una hernia discal, el material del disco puede comprimir estructuras neurales adyacentes, como los nervios o, en casos más extremos, la médula espinal. Esto puede manifestarse como dolor ciático en el caso de la región lumbar o como complicaciones más graves de compresión medular en el área cervical. 

El tratamiento de la discopatía degenerativa varía según la gravedad del caso. En etapas iniciales, se pueden emplear enfoques no invasivos, como la recomendación de ejercicio físico, para fortalecer la musculatura y compensar la pérdida de amortiguación. Sin embargo, en casos más avanzados o cuando el dolor persiste, pueden considerarse opciones más agresivas.

Entre las opciones intermedias se encuentra la denervación de la articulación afectada por radiofrecuencia, que puede aliviar el dolor al interrumpir la comunicación nerviosa responsable de transmitir la sensación de dolor. Aunque este enfoque no resuelve el problema subyacente, puede proporcionar alivio sintomático significativo. Otra posibilidad es el uso de la radiofrecuencia para tratar directamente el disco degenerado. La aplicación de radiofrecuencia dentro del disco puede contribuir a su estabilización y, en algunos casos, ayudar a retraer la hernia discal, aliviando así la compresión neural.

Es importante destacar que estas técnicas pueden ser efectivas siempre que el disco conserve cierta integridad estructural. Cuando el disco está gravemente dañado o desplazado, puede requerir cirugía para aliviar la compresión neural.

En conclusión, si bien la discopatía degenerativa puede generar dolor y limitaciones, existen diversas opciones de tratamiento que van desde enfoques conservadores hasta intervenciones más invasivas. La elección del tratamiento adecuado dependerá de la evaluación individual de cada paciente y la gravedad de su condición.  Si está interesado en una segunda opinión médica, en iespalda contamos con la opción de teleconsulta con el Dr. Ferrández. Puede acceder a esta opción en la sección de tratamientos.